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Opinion

La política del victimismo: ¿Por qué el pasado ya no justifica la violencia del presente?

 


Opinion: La Redsistencia.

En la narrativa del partido oficialista, la política mexicana ha dejado de ser un ejercicio de administración pública para convertirse en una suerte de teología del victimismo. La analogía es clara: así como la fe católica atribuye todas las penurias de la humanidad al pecado de Eva, Morena ha construido su propia mitología sobre un "pecado original" cometido por Felipe Calderón: la guerra contra el narcotráfico.

La Doble Moral: El Sacrificio de los Mexicanos

Esta visión no es solo una interpretación histórica, sino una herramienta de control político cargada de cinismo y doble moral. Bajo el pretexto de no "pecar" enfrentando directamente a la delincuencia, el gobierno actual ha optado por una política de inacción que abandona a los ciudadanos a su suerte.

Para el morenismo, el mal no reside en el delincuente que secuestra o extorsiona hoy, sino en el acto remoto de haber intentado combatirlos hace casi dos décadas. Esta postura permite al gobierno:

  • Justificar la indiferencia: Se presenta la omisión como una virtud moral para evitar la violencia.

  • Externalizar la culpa: Las ejecuciones, los cobros de piso y las desapariciones actuales se reportan como "secuelas" de un pasado que se niegan a corregir.

  • Encubrir la complicidad: Al no enfrentar al crimen, la línea entre la "estrategia de paz" y la convivencia con el delito se vuelve peligrosamente delgada.

Las Cifras de la Indiferencia

Más allá del dogma, la realidad se impone con datos que demuestran que la inacción es, en sí misma, un crimen. A pesar de que han pasado más de tres lustros desde el inicio de aquel periodo señalado, los índices de violencia bajo la administración actual muestran un panorama desolador:

  1. Homicidios Dolosos: El sexenio de Morena se perfila como el más violento de la historia moderna, superando los 180,000 fallecidos, una cifra significativamente mayor a la registrada en los periodos de Calderón o Peña Nieto.

  2. Extorsióno: Este delito ha alcanzado máximos históricos, afectando desde grandes empresas hasta pequeños productores agrícolas en estados como Michoacán y Guerrero.

  3. Desapariciones: El registro de personas desaparecidas ha crecido de forma alarmante, superando las 110,000 fichas activas, muchas de ellas acumuladas en los últimos cinco años.

La Irresponsabilidad como Doctrina

El verdadero pecado de este gobierno no es una decisión tomada en 2006, sino la renuncia deliberada al uso legítimo de la fuerza para proteger a la población. Negarse a enfrentar a la delincuencia por "no repetir el pasado" es, en términos llanos, una traición al deber más básico del Estado: garantizar la seguridad.

Mientras el gobierno se refugia en su superioridad moral autoproclamada, los mexicanos viven en un estado de sacrificio permanente. La "paz" de Morena no es la ausencia de violencia, sino la capitulación ante el crimen organizado, envuelta en una retórica religiosa que culpa a los muertos de ayer por la sangre que se derrama hoy.

La Amnesia Selectiva: Lo que Morena no quiere ver

La "superioridad moral" del oficialismo se sostiene sobre un ejercicio de amnesia selectiva. Para la narrativa de Morena, el tiempo se detuvo en las tragedias ajenas, utilizándolas como escudos humanos contra cualquier crítica actual. En este sistema de creencias, existen víctimas de "primera" y de "segunda" clase:

  • El olvido de los enfermos: No existen los más de 3,000 niños y pacientes fallecidos por la negligencia sistémica y el desabasto de medicamentos; su muerte se diluye en comunicados técnicos.

  • La fosa del presente: Los campos de exterminio actuales, como el del ejido El Aguacate o Campo Izaguirre, son realidades que el discurso oficial prefiere no nombrar para no romper la ilusión de paz.

  • La tragedia de Tlahuelilpan: Los 93 fallecidos en la explosión de Hidalgo son una nota al pie en la historia de este sexenio, una tragedia que no encaja en el guion de "salvación nacional".

  • La obsesión con el pasado: Mientras ignoran el presente, mantienen una fijación casi ritual con la Guardería ABC, los 43 de Ayotzinapa o cualquier evento previo a su ascenso. Estas tragedias no se invocan para buscar justicia, sino para invalidar el reclamo de quienes sufren hoy.

El Estado como Espectador

Al final del día, la estrategia es clara: negar la existencia del presente. Para el morenismo, nada existe si no ocurrió en el pasado de sus adversarios. Esta es la máxima expresión del cinismo: un gobierno que utiliza la memoria como arma, pero que padece de una ceguera voluntaria ante la sangre que mancha sus propias manos.

La historia juzgará no solo a quien inició una guerra, sino a quien, teniendo la responsabilidad de proteger a su pueblo, prefirió abrazar la complicidad y la indiferencia, dejando a millones de mexicanos a merced de un pecado que ya no es ajeno, sino totalmente propio.