¡El 25 de junio de 2006! Esa fecha quedó grabada en el alma del fútbol, no por la magia, sino por la guerra total en el Frankenstadion. Los Octavos de Final de la Copa del Mundo no enfrentaban a dos equipos, ¡enfrentaban a dos ejércitos: la Portugal de Scolari contra la Países Bajos de Van Basten!
Desde el silbato inicial, el aire se cortaba con un cuchillo. No había amistad, solo rivalidad pura.
El Estallido: ¡Maniche, el Artillero Luso!
El partido era un duelo de miradas hasta el minuto 23. Entonces, la clase portuguesa brilló en un instante. Maniche recibió el balón, se giró como un lince enjaulado y desató un latigazo imparable que rompió la red de Van der Sar. ¡GOLAZO! La ventaja lusa era un puñetazo en la mesa, pero también el detonante que encendió la pólvora.
El Despliegue de la Furia: Un Duelo a Muerte
A partir de ese momento, el balón dejó de ser el protagonista. ¡El campo se transformó en un campo de minas!
Cristiano Ronaldo fue la primera baja ilustre, cayendo con gestos de dolor tras una entrada despiadada. La estrella portuguesa abandonaba el césped entre lágrimas, ¡un presagio funesto!
El árbitro ruso, Valentin Ivanov, sacó una tarjeta, ¡luego otra, y otra! ¡Amarilla, tras amarilla! Los holandeses, frustrados, se lanzaron con una agresividad feroz, mientras los portugueses respondían con la misma moneda.
En el descuento del primer tiempo, la sangre hirvió: Costinha vio su segunda amarilla y la primera tarjeta roja de la tarde. ¡Portugal, con diez, debía resistir el asedio!
El Apocalipsis Arbitral: ¡Rojas por doquier!
La segunda mitad fue un infierno dantesco. Los jugadores se empujaban, se encaraban y cada disputa se convertía en una trifulca. Ivanov, superado, repartía justicia a golpe de cartulina:
Minuto 63: Khalid Boulahrouz de Países Bajos se fue a la calle, emparejando la desventaja numérica.
Minuto 78: ¡Doble golpe! El genio brasileño-portugués Deco caía por doble amarilla.
Minuto 90'+5: Van Bronckhorst, un Gladiador Naranja, también era expulsado al límite del colapso.
¡El récord es escalofriante! 16 tarjetas amarillas y 4 rojas. Esto no fue un juego; fue un duelo de supervivencia. Figo, Sneijder, Van Bommel, ¡todos en el epicentro del caos!
La Resistencia Épica y el Grito Final
Con el marcador estático en 1-0, Portugal, mermada y exhausta, se atrincheró. Aguantaron con el corazón en la mano, sufriendo cada segundo ante los desesperados ataques holandeses. El pitazo final fue un rugido de alivio, la victoria más sufrida y menos estética de su historia.
¡Portugal ganó la Batalla de Núremberg! Y avanzó a la siguiente ronda dejando un rastro de polémica y un partido para no olvidar jamás.

