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Josh Allen: El experimento físico que cambió las reglas de la NFL

 

Por: Redacción SLR Noticias

En la historia de la National Football League (NFL), la posición de mariscal de campo (Quarterback) siempre fue vista como la del "general" del ejército: un hombre que operaba desde la seguridad de su trinchera, protegido por gigantes, cuya principal arma era su intelecto y la precisión de su brazo. Sin embargo, en la última década, esa figura ha mutado. Y nadie representa mejor esa evolución que el número 17 de los Buffalo Bills, Josh Allen.

Josh Allen no es solo un jugador de fútbol americano; es un experimento físico que parece haber sido diseñado en un laboratorio para aterrorizar a las defensas modernas. Con una combinación de estatura, peso, velocidad y potencia de fuego, Allen ha dejado de ser un simple pasador para convertirse en una fuerza de la naturaleza imparable que obliga a los entrenadores contrarios a rediseñar sus manuales de estrategia.

La Anatomía de un Gladiador

Para entender por qué Josh Allen es un problema irresoluble, primero hay que analizar su fisionomía. Con una estatura de 1.96 metros (6'5") y un peso sólido de 108 kilogramos (237 lbs), Allen posee las dimensiones físicas de un Linebacker de élite, pero con la agilidad de un atleta mucho más ligero.

Esta estatura no es meramente estética. En el campo, le otorga una visión periférica superior. Mientras que mariscales más bajos deben moverse constantemente para encontrar "ventanas" de visión entre los linieros defensivos (gigantes que promedian los 130 kg), Allen puede observar el campo por encima de ellos. Esta ventaja le permite anticipar movimientos de sus receptores antes de que los defensas secundarios siquiera reaccionen.

A esto se le suma una de las herramientas más temidas de la liga: su brazo. Allen posee una fuerza de lanzamiento que desafía la lógica. Es capaz de lanzar un balón a más de 70 yardas con un movimiento de muñeca que parece no requerir esfuerzo. Esto elimina el concepto de "zona segura" para la defensa; desde cualquier punto del campo, Allen puede poner el balón en la zona de anotación.

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El Dilema del Defensor: ¿Cómo detener a un tren de carga?

El verdadero problema para los contrarios surge cuando la jugada se rompe. En la NFL tradicional, cuando un mariscal de campo sale de su "bolsa de protección", la defensa sabe que tiene la ventaja física. Con Josh Allen, la ventaja es de él.

1. El fin del "tacleo" convencional

Normalmente, un defensivo busca capturar al mariscal golpeándolo en el torso. Contra Allen, esto rara vez funciona. Su masa muscular y su centro de gravedad le permiten sacudirse a defensores que pesan 20 o 30 kilos más que él. Hemos visto imágenes virales donde Allen arrastra a dos defensores mientras sigue buscando a un receptor abierto. Para detenerlo, los equipos rivales a menudo deben asignar a dos jugadores para una sola captura, lo que deja huecos fatales en otras partes del campo.

2. El "Hurdle" y la agresividad en carrera

A diferencia de estrellas como Patrick Mahomes o Lamar Jackson, que utilizan la elusión y la velocidad pura para escapar, Allen utiliza la fuerza bruta. Allen es famoso por su capacidad de saltar por encima de los defensas (el famoso hurdle) o, más impactante aún, de bajar el hombro y arrollar a los esquineros. Para un defensivo secundario de 85 kg, ver a Allen corriendo hacia él a plena velocidad es una pesadilla física: es una colisión que puede terminar carreras.


Un Problema de Asignación Estratégica

Desde el punto de vista táctico, Allen obliga a los coordinadores defensivos a jugar "baloncesto en el césped". Debido a que Allen puede correr como un corredor de poder y lanzar como un cañón de largo alcance, las defensas entran en una parálisis de decisión:

  • Si presionan con muchos hombres (Blitz): Se arriesgan a que Allen escape de la presión y corra libremente por el campo, donde es casi imposible de detener en campo abierto.

  • Si cubren el pase profundo: Dejan el centro del campo abierto para que Allen gane yardas fáciles con sus piernas, castigando físicamente a los defensivos en el proceso.

Esta dualidad ha convertido a los Buffalo Bills en un equipo que nunca está fuera de un partido. Allen ha eliminado la "seguridad" de los esquemas defensivos porque su físico le permite corregir errores tácticos con puro talento natural.

Josh Allen representa el cierre de una era y el inicio de otra. Ya no basta con ser un estratega brillante; el mariscal del futuro debe ser un atleta total. Su éxito ha enviado un mensaje claro a los reclutadores de la NFL: el prototipo ideal es aquel que puede pensar como un ajedrecista pero golpear como un boxeador de peso completo.

Para los contrarios, Josh Allen no es solo un rival; es un problema de física que, por ahora, no tiene solución. Mientras su cuerpo resista el castigo de su propio estilo de juego, Allen seguirá siendo el artífice del destino y el reto definitivo para las defensas dominicales en los Estados Unidos.

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